¡Buenas
desde la biblioteca!
En
un nuevo capítulo de La versión más oscura de los cuentos, es hora
de visitar una torre anclada en medio de la nada. Arriba, en la
pequeña habitación situada en la parte más alta, se encuentra una
joven de larga cabellera, taaaan larga, que cuando la deja caer desde
la diminuta ventana, llega a tocar el suelo. Su pelo es dorado como
el sol, y su nombre es Rapunzel, una princesa que es encerrada desde
pequeña, sin que su malvada captora le permita salir de la torre siquiera por un suspiro.
Su
versión más reciente nos llega de la mano de Disney, con el famoso
título de “Enredados”, pero como todos sabéis, sus versiones
suelen ser más dulces que una nube de azúcar... Así es, en este
caso también tenemos una historia más antigua, y también más
siniestra...o bueno, quizás sería mejor emplear la palabra
sorprendente.
Incursiones
a la luz de la Luna
La versión siniestra y original también viene de la mano de los conocidos
hermanos Grimm, famosos por recopilar decenas de cuentos, muchos de
ellos con un toque más que oscuro. En un principio, la línea
argumental es similar a la versión de Disney, al menos la idea
general. Pero existen diversos matices que le dan ese toque tan
particular y poco infantil...
En
un principio, Rapunzel es encerrada en una torre, pero no porque la
malvada bruja la secuestra, sino porque sus padres la dan a cambio de
recoger unas plantas que hay en el jardín de la misma. Por el trueque de
alimento, ceden a su primogénita. Allí crece, y es descubierta por
el príncipe que al escucharla cantar, y se queda prendado de su voz.
Rapunzel lo invita a subir, y cada noche él trepa por la larga
cabellera de la muchacha a su encuentro.
Pasado
un tiempo, y ambos siempre ideando cómo podría escapar Rapunzel de la torre y dar
esquinazo a la bruja (en la historia inicial de los hermanos Grimm
parecía ser un hada), ella comete el error de insinuarle algo que automáticamente
la lapida. “¿Por
qué crees que mis ropas cada vez me quedan más ajustadas en el
vientre?” Efectivamente
amigos, las incursiones del príncipe a la torre de la joven no eran
puras ni mucho menos, resulta que contra todo pronóstico (no
olvidemos que se trata de un cuento supuestamente infantil), hacer
manitas es lo mínimo que hacían. La joven queda embarazada. De
hecho, esta parte fue eliminada en ediciones posteriores de la
historia, pues no se consideró adecuado para su público potencial.
Perdida
en medio de la nada
Después
de tal revelación, su captora le corta a Rapunzel la hermosa
cabellera abandonándola a su suerte en medio de una zona desierta.
Allí en la más completa soledad, da a luz a gemelos, y construye su propio hogar, alejada del
príncipe que no deja de buscarla en ningún momento. En una de esas
búsquedas, él se encuentra en la torre gritando su nombre, y recibe una
respuesta que lo llena de esperanza. Pero no es otra que la bruja
fingiendo ser Rapunzel. La consecuencia desastrosa es que el pobre
príncipe acaba lanzado desde lo alto de la torre, y a pesar de
quedar con vida, cae sobre unos setos llenos de espinas que lo dejan
ciego.
Sin
embargo, amigos y amigas, después de todos estos sinsabores, existe
un final feliz. Y es que el príncipe, logra encontrar a
Rapunzel. Ésta se lanza sobre su amor que creía perdido y derrama dos lágrimas
sobre su rostro, lágrimas que le devolverán la visión al príncipe
para ver a su amada de nuevo y a sus dos pequeños. Al final, los
hermanos Grimm se comportaron, y nos ofrecieron un cierre dulce, en un cuento que no es retorcido, pero sí inesperado.










