¡Buenas
desde la biblioteca!
El
mundo de la literatura está plagado de subgéneros dentro de los
propios géneros. Un entramado que a medida que avanzas parece
complicarse cada vez más. Hoy os acercaré a uno de ellos, el
conocido como Steampunk y
que se englobaría dentro de la Ciencia-Ficción.
Dicho
subgénero nació como tal durante la década de 1980, y de hecho, a
pesar de que hoy en día es más conocido por otros términos, el
steampunk nació gracias a la literatura. Fue después cuando se
ramificó hasta convertirse en un movimiento artístico y
sociocultural. Se trata de un baile entre el futuro y el pasado, que
parte de la época victoriana (Inglaterra) para entremezclarse
con extraña tecnología anacrónica o invenciones futuristas.
◊La
semilla del movimiento
A
pesar de que nace como tal en los 80, comienza a perfilarse gracias a
las obras de Julio Verne y
H.G. Wells donde se destacarían los libros “Veinte mil
leguas de viaje submarino” y “La máquina del tiempo”.
En ellas se ve un indicio claro de este movimiento, que acaba tomando
como escenario la segunda mitad del siglo XIX, en plena Revolución
Industrial.
Asimismo,
fueron visionarios, siendo capaces de vislumbrar una realidad futura
antes de que ocurriera. De hecho, en el caso de Verne (1828-1905)
llego a anticipar los grandes transatlánticos y las muñecas
parlantes en “Una ciudad flotante”, internet en “París
en el siglo XX”, el submarino y los motores eléctricos en
“20.000 leguas de viaje submarino” o el ascensor “La
isla misteriosa”.
◊
Un
futuro diferente
Con
el steampunk partimos de un punto en el pasado donde se toma un
camino que nos lleva a una realidad
diferente
al de la época actual. En lugar de la tecnología de hoy en día, el
mundo está dominado por unas máquinas que generalmente funcionan
gracias al vapor
y a la combustión del
carbón,
por artilugios que son plenas invenciones sin que lleguen a tener una
consistencia real.
En este caso, la tendencia habitual de la sociedad
es más consumista y abierta, diferente a la hecatombe y decadencia
que serían más características de otros subgéneros como la
distopía. Se respira un ambiente más positivista.
El
romance de la tecnología con la humanidad.
◊
Obras
literaria dentro del género
Aparte
de sus remotos orígenes, los verdaderos padre del género podría
considerarse a
K.W
Jeter
(“Morlock
Night”
e “Infernal
Devices”),
Tim
Powers
(“Las
puertas de Anubis”)
y James
Blaylock
(“Homúnculo”),
que también tuvieron su influencia en el ciberpunk. Sin embargo, no
fue hasta 1991 que dicho subgénero se consagró gracias al libro “La
máquina diferencial” escrito por William Gibson y Bruce Sterling.
Otros
títulos más recientes y también a destacar serían la trilogía de
China Miéville
que comienza con el libro “La
estación de la Calle Perdido”
o “Leviathan”
de Scott Westerfeld
que también se trata del primero de tres. Por otro lado, en el
panorama español, es bien conocida la trilogía victoriana de Félix
J. Palma
que tiene dos libros publicados hasta la fecha: “El
mapa del tiempo”
y “El
mapa del cielo”.
La autora Victoria
Álvarez
es la artífice de “Las
Eternas”.
En
conclusión, como ocurre con muchos de los subgéneros que existen en
la ciencia-ficción, solo existe una delgada línea que los separa.
En el caso del steampunk destacaría su esencia que se aleja del
pesimismo, y la estética y ambientación que los rodea. Metal,
vapor, inventos extravagantes y el recuerdo de la época victoriana
entremezclados en un cuadro añejo que es capaz de dibujarnos otro
presente.




