Una
vez más navegaremos a través de los distintos géneros que podemos
encontrar en la literatura, y hoy nos acercaremos al subgénero por
excelencia de la fantasía: la fantasía épica (o fantasía
heroica). Aquí nos encontramos en un escenario lleno de elementos
propios de la mitología, con sociedades tecnológicamente atrasadas
que bien podrían situarse en muchas ocasiones en la época medieval.
En la acción casi siempre existen elementos mágicos, y la narración
está llena de tintes épicos. Toda la historia sigue un hilo
coherente donde todo tiene lógica, y está bien cohesionado. En una
introducción de un libro de Conan se dio una definición aproximada
del género, cuando aproximadamente nació:
“Se
trata de un tipo de relato fantástico cuya acción transcurre en un
mundo imaginario -a veces nuestro planeta como en otros tiempos se
supuso que era o como acaso sea en un futuro remoto, a veces otro
universo u otra dimensión- donde la magia es eficaz y todos los
hombres son poderosos, todas las mujeres bellas, todos los problemas
simples y todas las vidas aventureras”
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| El Señor de los Anillos |
La
historia en fantasía épica, muchas veces está protagonizada por
jóvenes sin ningún tipo de poder, que tienen una vida convencional
hasta que un hecho inesperado hace que pasen a ser el foco de
atención; se convierten en héroes, con alguna característica que
los convierte en especiales. Por supuesto, como siempre, debo señalar
que no es una regla aplicable a todas las historias de fantasía
épica, sino que se tratan de rasgos generales que se repiten en
múltiples ocasiones.
Las
principales influencias que encontramos en esta literatura derivan de
las sagas islandesas, noruegas, suecas y germanas, la mitología
árabe medieval, las leyendas artúricas, la literatura épica de la
antigüedad, y los cuentos fantásticos y góticos del siglo XIX. Se
puede entrever una añoranza por el pasado, cierto romanticismo por
otras épocas y la propia aura misteriosa que la rodeaba.
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| Jon Snow, y Fantasma |
Una de
las primeras novelas en ser catalogada como fantasía épica data del
año 1894 y se títula “El bosque del fin del mundo”, escrito por
el inglés William Morris. En él, nuestro protagonista tiene una
nombre memorable, Walter El Dorado, y anclado a una vida aburrida y
frustrada, decide salir a la búsqueda de aventuras. Así él y un
grupo que lo sigue, encuentra una tierra plaga de seres mágicos,
recreando un mundo bucólico que añora un pasado en detrimento de la
revolución industrial. Un héroe, y mil aventuras, una puerta
abierta de par en par para que nuestra imaginación sea libre y viva
mil vidas nuevas. Uno de los primeros pasos que dio la fantasía
moderna, y que posteriormente instauró de forma definitiva la gran
obra escrita por Tolkien que comenzaba con el inolvidable “La
comunidad del anillo”.
Otros
títulos conocidos, e importantes, son la saga de Terramar de Ursula
K. Le Guin, la trilogía de El Elfo Oscuro de R.A. Salvatore, la
serie Malaz de Steven Erikson, o las más actuales Canción de Hielo
y Fuego de Georgeo R.R. Martin, o la trilogía de Crónica del
Asesino de Reyes de Patrick Rothfuss.
Sea
cuál sea el título, cada uno de esos libros esconderá una aventura
inolvidable. Uno de los géneros que más disfruto y en los que más
me sumerjo, y que os invito a visitar. Hay mil mundos mágicos
esperando recibiros con los brazos abiertos.
«Tres
Anillos para los Reyes Elfos bajo el cielo.
Siete
para los Señores Enanos en palacios de piedra.
Nueve
para los Hombres Mortales condenados a morir.
Uno
para el Señor Oscuro, sobre el trono oscuro
en
la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
Un
Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos,
un
Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas
en
la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.»

















