Hoy miércoles día de artículo estaba yo desayunando y he visto los huevos y la harina y "bum" me ha venido a la mente la película de "Matilda". ¿La recordáis? Una película de la infancia, llena de magia (nunca mejor dicho) y con muuuuchos dulces.
Antes de nada haré un pequeño apunte por eso...
Matilda no es para nada una invención cinematográfica, está basada en un cuento infantil de 1988 escrito por Roald Dahl, un famoso escritor londinense. Si ahora lo buscáis lo edita Alfaguara. Básicamente el cuento narra la historia de una niña muy inteligente a la que sus padres no le hacen caso, y un día descubre que tiene poderes telequinéticos.
Pero hoy no estamos haciendo resúmenes, hoy os daré la receta de las fabulosas tortitas que aparecieron en la película, unas tortitas que recuerdo perfectamente que nada más ver LA escena no paré hasta que mi madre aceptó hacerlas conmigo jejeje
Esta es LA escena y para mi la mejor canción de la película:
Ahora decidme que no queréis coméroslas, jejejejejeje. Vamos, pues no perdamos más tiempo, que es muy fácil... ¡Tortitas!
Preparación: Verter todos los ingredientes en la batidora uno a uno e ir batiendo todo junto hasta conseguir una mezcla bien líquida (más o menos que quede de la textura de una natilla).
En una sartén engrasada con mantequilla (o aceite de oliva y retirar con papel de cocina el aceite en exceso) , precalentada a fuego suave, echar la cantidad de masa que queramos y cuando la masa haga burbujitas dar la vuelta.
Después acompañar con chocolate líquido, nata, jarabe de arce, miel, sirope... ¡lo que queráis!
Nuevamente estamos aquí en la cocina junto con nuestro amigo Dobby para enseñaros otra receta, pero esta vez, a diferencia de las dos anteriores, se trata de una bebida. El famoso vino especiado. Hemos elegido el vino especiado en parte porque es algo que aparece en los libros, y en parte porque al ser Navidad creemos que es algo original y diferente que podéis hacer para vuestras familias en estas fechas.
Aunque mucha gente lo conocerá por su aparición en Canción de Hielo y Fuego, el vino especiado sale en otros libros de fantasía ambientados en una supuesta Edad Media, y es una de las bebidas que más se venden en los Mercados Medievales, que lo llevan preparando desde antes de Canción de Hielo y Fuego. Es por eso que aunque en un primer momento iba a usar la receta del libro Festín de Hielo y Fuego, que ya usé para los pastelillos de limón, al final me decidí por la receta que nos ofrecen en Tierra Quebrada (muchas gracias a mi madre por el hallazgo). El motivo es sencillo: en el último Mercado Medieval al que fui probé vino especiado para familiarizarme con el sabor (ya tenia en mente este articulo), y después de leer los ingredientes de ambas recetas, decidí que el que más se parecía era el de Tierra Quebrada. Como es un vino que realmente existió, y que aparece en otros libros, considero que es más adecuado una receta más real y genérica. Pero no me enrollo más y empezamos con la receta. ¡Al lío!
A mi en la foto se me olvidó poner la miel, pero bueno, ya os digo aquí que es un tarro de miel natural de las que venden en los mercados artesanales o algunas tiendas. Obviamente, podéis ponerle la miel que queráis, pero yo considero que las mieles de bote de Supermercado no sabe igual y esta más mala. En donde si haré una incisión es en el vino. No os aconsejo que compréis un vino caro para este experimento, principalmente por si sale mal o luego no os gusta (Salvo que os sobre el dinero o tengáis una viña propia, en ese caso usad el que queráis) pero tampoco saldrá bueno si ponemos el vino más barato del supermercado. Un vino de entro unos 3~4 euros, 5 como muchísimo, creo que ya va bien.
Sobre el anís estrellado, si es la primera vez que escucháis hablar de eso como era mi caso, os dejo una foto para que sepáis exactamente que tenéis que comprar. Se encuentra sobretodo en herboristerias o sitios así. También sirve para las infusiones.
Preparación:
En un cazo, que no sea de aluminio, ponemos a calentar el zumo de la naranja y el azúcar hasta que empiece a formarse un almíbar (es decir, algo con un poco de consistencia, no liquido, más bien gelatinoso). Sobre esta parte, dos recomendaciones: si quereis que el vino quede más 'autentico' y teneis en casa, podeis hacer el vino en un recipiente de barro. En segundo lugar, es mejor si antes de exprimirla para el zumo le quitais la piel a la naranja o luego será muy díficil.
Luego agregamos la piel del limón/naranja, la rama de canela, los clavos de olor, la cucharada sopera de miel, el anís estrellado, la rama de jengibre rallado y la pizca de nuez moscada. Remarcar que la piel del limón o naranja tiene que ir SIN la parte blanca, porque amargaria el vino. Creo que pocas personas tendrán problema en quitarle la parte blanca a la piel, pero por si hay alguien nuevo en esto de la cocina y un poco despistadillo, os digo un truco: ponéis la piel con la parte blanca mirando hacia arriba contra el mármol o alguna superficie plana y solida de vuestra elección, y con el cuchillo vais raspando. Como soy un poco mala explicándome, os dejo una foto, que siempre es más ilustrativo.
Siguiendo con nuestra receta, mezclamos los ingredientes que hemos dicho arriba y finalmente añadimos el vino. Calentamos el vino con la mezcla a fuego lento durante unos diez minutos sin dejar que llegue a hervir y luego lo dejamos reposar tapada para que se infusione bien durante una hora aproximadamente.
Una vez reposado y ya tibio, lo colamos y lo ponemos en un recipiente. Si estáis solas en la cocina será un poco más difícil, pero se puede colar con la botella, un embudo, un colador y un cazo sopero. Os dejo una foto de como lo he hecho yo antes de que vinieran a ayudarme. Con dos personas es mucho más sencillo porque simplemente una vierte el contenido del cazo mientras la otra sujeta el colador y el embudo.
¡Y listo! Ahora ya tenéis vuestro vino especiado listo para la ocasión que queráis. Pero recordad que el vino especiado se bebe casi siempre caliente, así que antes de beberlo es recomendable calentarlo otra vez. Además de calentarte las manos deja un aroma muy agradable en el aire.
Como Dorne está inspirado, en parte, en España, hemos decidido que nuestro vino sea Dorniense.
Personalmente creo que el mio me quedó un poco fuerte de sabor, pero también es verdad que añadí un poco de extra en algunas especies y no segui las cantidades al pie de la letra. Aún así, para ser la primera vez, esta bueno de sabor, y fue el aporte que hice a la fiesta con mis amigos de Fin de Año. Os sugiero hacer lo mismo con vuestros amigos/familia. Seguro que es algo que no trae ningún otro invitado. Y sino, para otra ocasión.
Espero que os haya gustado. Nos vemos próximamente entre los fogones otra vez.
Bienvenidos una vez más a nuestra sección La cocina de Dobby. Cuando creamos la sección ya pensamos que era algo novedoso e innovador...pero difícil Encontrar las recetas de platos muchas veces inventados y tener el tiempo que requiere preparar alguno de ellos es incompatible con la falta de tiempo procedente de la universidad y el trabajo, pero como es una sección que nos hace ilusión, hemos sacado tiempo para traeros una nueva receta.
Ahora mismo me tomo un café con leche acompañado de unos pastelillos de limón, de esos que tanto gustan a Sansa Stark. La receta la he sacado del libro Festín de Hielo y Fuego, que tiene el beneplácito de Martin.
En primer lugar quiero agradecer a mi amiga Flor (la del precioso cosplay de Cersei) porque durante mi estancia en Valencia me dio un ejemplar de Festín de Hielo y Fuego, ya que ella tenia dos. Fue todo un detallazo por su parte y le estoy muy agradecida, porque ya habíamos mirado antes ese libro para el blog pero resultaba demasiado caro para sacar un par de recetas. ¡Muchas gracias Flor!
Dicho esto, vamos al lío. Lo primero son los ingredientes que necesitaremos para la preparación de la receta.
Una vez lo tenemos todo, vamos manos a la obra con la receta. Según el libro es una receta que se prepara en 5 minutos más 15 de horneado, según yo, se va a los 15 minutos de preparación y 30 de horneado si tenemos en cuenta que debemos hacer dos tandas para conseguir los 36 pasteles pequeños para los que esta pensada la receta. Pero mejor os digo los pasos a seguir y ya lo comprobáis vosotros mismos.
Precalienta el horno a 180º.
En primer lugar mezclamos las 2 tazas y media de harina con las dos tazas de azúcar en un bol (si sois novatas en esto de las medidas en tazas y cucharadas, en la receta del Pan de Lembas dejé dos soluciones para poder cocinar con estas medidas sin problema).
A continuación añadimos prácticamente todo lo demás: el huevo, las dos yemas de huevo, las 6 cucharadas de mantequilla sin sal y las dos ralladuras de limón (curiosamente, en el libro se olvidaban de poner que añadieras el limón en la receta, cuando es lo que diferencia estos pasteles de otros).
Una vez esta todo en el bol, mezclamos y listo. Parece fácil, pero en esta fase del proceso Nimue y yo tuvimos algunas dificultades. Para empezar la receta no lo dice, pero yo puse la mantequilla unos segundos a calentar porque para la repostería se suele usar mantequilla liquida, de lo contrario solo el huevo y las dos yemas no servirían para conseguir convertir tanta harina y azúcar en una masa. El problema que presentan la mayoría de recetas que tienen mantequilla, es que luego la masa queda pegajosa y tienes que añadirle algo más de harina, pero solo un poco. En este caso, no se si en la receta están mal las cantidades (aunque ya te avisan que quizás tienes que añadir más harina) o si fue al poner la mantequilla caliente, pero la masa estaba excesivamente pegajosa y tuvimos que añadir mucha más harina hasta conseguir una masa uniforme que se pudiera moldear. En esta parte del proceso personalmente os recomiendo utilizar las manos. Es lo más rápido y lo más eficaz para conseguir mezclar bien todo (se sobreentiende que es solo en la parte de añadir más harina, o en la parte final de la mezcla, cuando ya se empieza a formar la masa)
El resultado final tiene que ser parecido al de la foto de aquí abajo. Si aun poniéndole más harina la masa sigue quedando algo pegajosa, lo más rápido y lo mejor es ponerla un tiempo en la nevera, con unos 20 o 30 minutos bastara, pero a más tiempo mejor claro.
Por último ya sólo queda darle forma a nuestra masa. Ponemos la bandeja del horno en una superficie plana estable, y en la receta pone que engrasemos la placa. Personalmente me gusta más poner un papel fino que venden en muchos supermercados para este tipo de cosas. En la foto de más abajo podréis verlo, pero es papel de cocina. Una vez puesto, cogemos algo de masa (usaremos más o menos masa en función de lo grande que queramos que sean nuestros pastelitos) y hacemos una bola, similar a una pelota. Colocamos la susodicha pelota en la bandeja y la "aplastamos", dándole un poco de forma (el resultado final tiene que ser como el de la foto del principio, así os podéis hacer una idea aproximada). Obviamente no saldrán todos iguales y perfectos, bastará con que sean redondeados, y obviamente tenemos que ponerlos con unos centímetros de separación para que no se peguen.
Ponemos el horno al máximo arriba y abajo y horneamos unos 15 minutos hasta que las partes superiores se doren ligeramente, pero eso depende un poco de la potencia de cada horno, por lo que no las perdáis de vista y vigilad que no se quemen cada cinco minutos aproximadamente. Una vez ya los hemos sacado, los dejamos reposar unos minutos antes de ponerlos en otra superficie (una rejilla, un plato, etc.). Por último, mientras se enfrían preparamos el glaseado. Sencillamente tenemos que mezclar el azúcar glas y la leche hasta conseguir una crema de consistencia suave. Como no me gusta el glaseado (demasiado dulce para mi gusto) y sólo iba a hacer un poco para decorar algunas, admito que omití completamente las medidas de la receta y lo hice a ojo. Por último echamos este glaseado sobre los pasteles con una cuchara cuando se hayan enfriado, formando lineas (en el primer pastelillo de la foto de debajo hay un ejemplo de lo que quiero decir)
¡Y este es el resultado final! Sinceramente, a mi más que pasteles de limón me parecen galletas gordas (que la primera vez que vi la foto del libro y se lo dije a Nimue se echo a reír pero es verdad, ¡Miradlos!) y realmente están a medio camino entre una galleta y un pastelillo, duras por la parte de fuera y blandas por dentro, con una textura similar al mantecado y un regusto a limón. No son los pasteles más deliciosos del mundo, pero están bien, y con café o té sientan muy bien. Los podemos hacer para una sobremesa con nuestros amigos, una fiesta o simplemente porque queremos probar, como no se tarda mucho en hacerlos y es fácil es una solución perfecta para una tarde de aburrimiento en casa.
Y esto es todo por hoy, ¡Espero que os haya gustado y que os animéis a hacerlas en casa y mandarnos foto con los resultados! :D
¿Como os va el verano, muchas actividades? Yo el jueves 11 hice mi última clase de un curso de grafologia y luego hicimos una "cena literaria" en el Librerío de la Plata. ¿Qué que es una cena literaria? Pues fue una propuesta que hizo uno de los clientes de el Librerío en la pagina de Facebook, y consiste en llevar una comida que salga en algún libro. A poder ser, que la propia receta salga en el libro, y sino, simplemente que aparezca en alguno. Como no he leído ningún libro que incluya una receta, decidí hacer Pan de Lembas de El Señor de los Anillos. Como mucha gente me preguntó por la receta luego, se nos ocurrió hacer esta nueva sección donde iremos poniendo recetas de alimentos o bebidas que salgan en libros. ¡Esperemos que os guste!
¿Que es el Pan de Lembas?
Los que hayáis leído El Señor de los Anillos ya lo sabréis pero para los que no lo han leído hare una pequeña explicación. El pan de lembas es un pan elfico que hace que aquel que lo toma recupere fuerzas. Duran mucho y con comer sólo uno consigues aguantar un día entero (a veces los miembros de la comunidad lo único que tienen para comer es pan de lembas). En principio, sólo los elfos podían comerlo, porque si algún mortal lo comía desearía la inmortalidad de los elfos e ir a las Tierras Imperecederas.
Después de mucho buscar y ver recetas algo raras (algunos hacen focaccia como pan de lembas) vi que había una receta que se repetía en varias paginas. Investigué y por lo que parece ser la receta original es de aquí.
Como podéis ver, las cantidades están según las medidas inglesas. Os ofrezco dos soluciones, la primera es mirar esta entrada del blog 'Cooking with girls" donde hay una especie de "conversor" si lo queréis llamar así. La segunda es ir a un Ikea o tienda donde vendan cosas para la cocina y comprar unos packs que venden con diferentes cucharas correspondientes a las medidas inglesas y un recipiente que mide en tazas. Yo acabo de comprar estos en Ikea:
La tercera solución seria hacer lo que hice yo la primera vez y inventarte las cantidades, pero no es lo más recomendable (aunque me acabaron saliendo buenas)
Preparación:
Precalentar el horno a 220º (no dicen nada al respecto, pero yo lo puse arriba y abajo). Ponemos la harina, la levadura y la sal en un bol, y luego añadimos la mantequilla (nuevamente la receta no lo especificaba, pero yo la mantequilla la puse caliente, como suele hacerse en las recetas de galletas, porque sino no habría forma de que eso hiciera una masa sin nada "liquido"). Se mezcla todo bien hasta que no queden grumos (según la pagina, es mejor usar una batidora eléctrica, según yo, lo más practico resultó usar las manos). Cuando ya tengamos la primera masa hecha, le añadimos el azúcar moreno y la canela y volvemos a mezclar/batir.
Por último le añadimos la nata, la miel y la vainilla (yo use extracto de vainilla y le puse de más porque me gusta el sabor a vainilla) y mezclamos con un tenedor o algo similar hasta que adquiera consistencia (o las manos! XP)
Extendemos la masa con un rodillo hasta que tenga medio centímetro de espesor (yo siempre he sido malisima con esto y lo hago más o menos a ojo y nunca me queda toda igual). Una vez la tengamos extendida la cortamos en forma de cuadrados (mi recomendación es que no muy grandes) y hacemos las marcas del centro con un cuchillo (la receta pone cuchillo, pero a mi con eso se me desmontaba un poco la masa y al final acabé usando un palillo largo que "hundía" en la masa para darle la forma)
Finalmente, lo ponemos en el horno y lo dejamos unos 12 minutos (eso va en función del horno), hasta que tengan un tono dorado.
El autor de la receta aconseja comerlas a temperatura ambiente, y que si quieres añadirle más sabor, le pongas más especias (yo le añadí más canela, miel y vainilla de las que pone la receta)
Decoración:
Bien, ahora que ya tenemos nuestras lembas hechas sólo queda un paso si queremos quedar como unos reyes y reinas: decorarlas. El pan de lemba se sirve envuelto en hojas. He visto algunos envueltos con hojas de verdad, pero conseguir unas con la forma adecuada es bastante difícil, así que lo más común suele ser hacerlas con cartulinas. Compras una o dos cartulinas grandes (depende de cuantas hayas hecho) verdes e hilo grueso marrón (como el de la foto del final). Yo lo que hice fue buscar una imagen de una hoja en Google, imprimirla y usarla como plantilla: dibujé un centro cuadrado y luego puse la hoja en las cuatro partes y la dibujé, así:
Mientras hacia el articulo buscaba la web de la receta original que la había perdido y me encontré con esto. Es un tutorial sobre como hacer una hoja, bastante mejor que las que hice yo (que no quedaron mal, pero estas están mejor) y otra receta sobre como hacerla.
¡Y esto es todo! Espero que os haya gustado. ¿Os atrevéis a hacerlas? ;) Como ya os he dicho, yo las lleve a la cena en el Librerío y fueron un éxito la verdad. La cena fue muy bien y muy divertida, y esperamos repetir pronto. Esta vez buscare algo nuevo para llevar, y así luego tengo otra reseña nueva para aquí. Al final algunos llevaron comidas que no estaban en libros, y hubo vino en abundancia. Si sois de Barcelona o cercanías, ¡Venid a la próxima!