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miércoles, 8 de enero de 2014

Sigue al Conejo Blanco #8 - Ángeles y Demonios en Roma



¡Buenas desde la biblioteca!

Hoy la madriguera del conejo nos llevará al mundo de "Ángeles y Demonios" del autor estadounidense Dan Brown. Robert Langdon se las verá con un nuevo y complicado caso que enfrenta a dos pesos pesados, ciencia y religión. La ciudad de Roma como privilegiado testigo. 






Una serie de asesinatos asolarán la ciudad de Roma cuando en el Vaticano se está eligiendo al nuevo Papa. Las víctimas son cardenales, y la antigua y misteriosa orden de los Illuminati, parece estar involucrada en el asunto. Un secta que pertenece más a la leyenda, que a la realidad, aunque las pistas que van dejando nos acercan más a lo segundo...

Primero es imprescindible hacer una visita a los altares de la ciencia, que corresponde a los cuatro elementos clásicos: Agua, Tierra, Fuego y Aire. En ellos se irán encontrando las macabras pistas que los lleven a resolver el intrincado enigma.

Tierra: Este fue el primer altar de la ciencia al que tuvieron que acudir Langdon y su amiga científica. Está situado en la Plaza del Popolo, y en concreto se trata de la Capilla Chigi. En su interior encontramos la escultura de Bernini llamada "Habacuc y el ángel" (tierra).

Interior de la Capilla Chigi (pintura por Rafael Sanzio)
Plaza del Popolo


"La plaza parecía imbuida del espíritu de los Illuminati. No sólo poseía una forma perfectamente elíptica, sino que en el centro se alzaba un obelisco egipcio, una columna cuadrada de piedra con un claro extremo piramidal. Restos del pillaje al que se entregaba la Roma imperial, había obeliscos esparcidos por toda la ciudad, y los simbologistas se referían a ellos como "Pirámides Elevadas, extensiones apuntadas al cielo de la sagrada forma piramidal"

Ángeles y Demonios




Aire: Cómo agradecen los pulmones este elemento. También se encontró el misterioso ambigrama del mismo en este lugar, que no es otro que la Plaza de San Pedro. En los bloques de su pavimento hay grabado un relieve elíptico en el que se puede leer West Ponente o Viento Oeste (aire). La plaza se encuentra en la ciudad del Vaticano, y existe una muy similar en Francia, que no es otra, que la famosa Plaza de la Concordia. En la Plaza de San Pedro destacaremos a la hermosa Basílica de San Pedro, una construcción de estilo renacentista y barroco que se inicio en 1506.



Basílica de San Pedro, durante la noche










Visión aérea de la Plaza de San Pedro, con un enorme obelisco de de 25 metros de alto en su centro.  Al fondo se observa la ya mencionaba Basílica de San Pedro, con su gran cúpula coronándola.










Éxtasis de Santa Teresa

Fuego: Aquí el olor a chamuscado, casi nos nubla la conciencia. Estamos en la Iglesia Santa Maria della Vittoria, que fue diseñada por el arquitecto barroco Carlo Moderno. En 1833 un fuego consumió su interior (¿guiño extra de la obra?) y por lo tanto, requirió una posterior restauración. Allí se encuentra la famosa obra el "Éxtasis de Santa Teresa" (fuego), una escultura de Gian Lorenzo Bernini.












Agua: Aquí llegamos, cuando todo parece que está perdido, al último altar de la ciencia que pertenece al elemento agua. No es otro lugar que la Plaza Navona, una de las más famosas de la ciudad de Roma. El agua nos lleva hasta la hermosa Fuente de los Cuatro Ríos (agua), construida en la época barroca por Bernini y en cuyo centro se eleva el obelisco Domiciano. Cada una de las estatuas representa a uno de los cuatro ríos principales de la Tierra (Nilo, Ganges, Danubio, Río de la Plata).


Fuente de los Cuatro Ríos, Plaza Navona

"La Plaza estaba desierta. La maravillosa fuente de Bernini chisporroteaba ante el con temible brujería. Del estanque espumeante emanaba una neblina mágica, iluminada por focos situados bajo el agua. Langdon sintió una corriente eléctrica en el aire."
Ángeles y Demonios








Después de haber seguido todas estas siniestras pistas nos encontramos ante la respuesta a parte del enigma; el escondite secreto de la orden de los Illuminati. Y ese lugar no es otro que el Castillo Sant'Angelo, un monumento romano situado en la orilla derecha del río Tiber. El castillo está conectado con la Ciudad del Vaticano por un corredor fortificado cuya longitud alcanza los 800 metros y recibe el nombre de Passetto.

Castillo Sant'Angelo






Animando a Langdon tomando un buen helado


Al final resulta que tendremos que regresar de nuevo a la Basílica de San Pedro, pero creo que mejor le dejamos esa labor al Profesor Langdon que eso de andar con antimateria suena peligroso. Nosotros mejor nos vamos a tomar un buen helado, que en Italia son deliciosos.








lunes, 27 de mayo de 2013

Inferno - Dan Brown


“En este lugar, en esta fecha, el mundo cambió para siempre.”



Género: Thriller

Sinopsis: El famoso profesor de simbología e iconografía religiosa Robert Langdon nos sumerge una vez más en una aventura que en esta ocasión le llevará al corazón de Florencia. Con la gran obra de Dante Alighieri, “La divina comedia”, como telón de fondo, nos presentan a un nuevo y excéntrico personaje que pondrá a todo el mundo al borde del caos. Descifrar los misterios escondidos del Inferno de Dante, serán la clave para evitar la tragedia.






Reseña:  

    El autor de bestsellers, Dan Brown, nos presenta su nueva y, quizás, más ambiciosa creación hasta la fecha. Admirado y criticado a partes iguales, intenté dejar de lado todo ese debate en torno a su obra para sumergirme en este nuevo misterio tratando de ser objetiva en todo momento. A pesar del esfuerzo, iba igualmente con muy pocas expectativas que, aunque mínimas, al menos fueron superadas. Por supuesto, no me ha parecido una obra maestra, pero tampoco es tan horrible como algunos lo pintan.

Siguiendo el esquema central de sus anteriores y conocidas obras como “El código Da Vinci” o “Ángeles y demonios”, en ésta tampoco encontraremos innovación alguna. Ese creo que es, en mi opinión, el mayor fallo; es como si calcara sus libros, cambiando solo el escenario donde se desarrollan. Sin embargo, también le ha supuesto la fórmula del éxito, algo innegable ya que las ventas lo respaldan. La mayor diferencia en esta ocasión es que tendremos como referencia a la increíble obra de la literatura universal, “La divina comedia”, y más concretamente, su parte más leída y escalofriante, el Infierno. Para mí, fue la clave principal para animarme a leerlo, pues estaba deseando conocer cómo se había enfocado la gran obra del italiano. Y sin duda, dichas referencias fueron lo mejor del libro; como la conferencia que da Langdon al respecto.

En cuanto a la trama, no quiero poner mucho más que en el resumen porque supondría dar demasiadas pistas. Digamos que alguien con demasiados recursos y muy pocos tornillos, pone en jaque a la seguridad del mundo entero, que, por supuesto, sigue haciendo su vida ajeno a este acontecimiento. Este personaje toma como fuente de inspiración la obra de Dante, mientras que el omnipresente Langdon será una vez más el encargado de impedir que el criminal se salga con la suya. Iremos saltando de un escenario a otro, como si de un videojuego se tratara, describiéndonos cada lugar como si nos encontráramos allí mismo. Solo añadir: quiero ir a Florencia.

El principio del libro se hace algo pesado; un pequeño caos que poco a poco se va desenmarañando, aunque sin desaparecer del todo. Es una sucesión de hechos que tienen lugar uno detrás de otro, quizás con demasiada rapidez o poca claridad. Hay pequeños giros de guión que pueden llegar a sorprender, aunque la mayoría desencajan más que sorprenden. Sin embargo, es una lectura fácil, con la que puedes incluso aprender varias cosas. No he podido contrastar toda la información que sale, pero la que más me llamó la atención sí lo hice, y en todo momento coincidía con la realidad. Parece ser que en esta ocasión, el autor se documentó bien sobre lo que escribía. Pero no podemos dejar de lado que se trata de una novela de ficción, y no todo debe tomarse al pie de la letra.

En conclusión, resulta ser un libro entretenido, sin más aspiración que eso mismo; hacer pasar al lector un rato agradable. No se debe esperar más. Si has leído “La divina comedia” o te interesa, creo que es un pequeño aliciente para animarte a darle una oportunidad, solo por la mera curiosidad de descubrir ese enfoque; o si disfrutaste con “El código Da Vinci” u otros de sus libros. Sin embargo, si ya conoces la obra de Brown, y no te ha gustado, no te esfuerces; en esta ocasión tampoco encontrarás algo diferente. Pero si perteneces al primer grupo ten en cuenta una famosa frase: “Oh, vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza.”


   "Querido Dios, rezo para que el mundo recuerde mi nombre, no como el de un pecador monstruoso, sino como el del glorioso salvador que sabes que en verdad soy. Rezo para que la humanidad comprenda el legado que dejo tras de mí.
   Mi legado es el futuro.
   Mi legado es la salvación.
   Mi legado es el Inferno
.
   Tras lo cual, musito mi amén... y doy mi último paso hacia el abismo."
Dan Brown, "Inferno"; página 9




Anexo:

Dante y Beatriz a orillas del Leteo
   Una obra de tal calibre como “La divina comedia” debe tener un espacio aparte donde analizar bien toda su estructura. Sin embargo, hoy le dedicaré unas pocas líneas pues bien se lo merece y va acorde al libro reseñado.

Su autor fue el florentino Dante Alighieri, y se trata de un poema épico dividido en tres partes: Inferno, Purgatorio y Paradiso. Relata el viaje del propio Dante a través de estos tres mundos, acompañado de su admirado Virgilio que le ayuda a salir del infierno y purgatorio hasta alcanzar el paraíso; allí se encontrará con su amor Beatriz. El Infierno es su parte más conocida, donde se presentan nueve círculos en cada uno de los cuales, los desdichados reciben un tipo de castigo dependiendo del pecado cometido. 
 
En un principio, Dante llamó a su obra solo “Comedia”, y se añadió “Divina” a partir del año 1505. Recibió el nombre de comedia y no tragedia tomando como referencia el esquema clásico, y se debía a que tenía una final feliz. Cada parte esta dividida en cantos, y estos a su vez en tercetos.
 
Sandro Botticelli: Mapa del Infierno


Se trata de una de las obras maestras italiana y  universal, siendo fuente de inspiración para muchos artistas posteriores como Botticelli y Franz Liszt. Es cierto que se trata de una obra densa, pero también esencial. Personalmente me he quedado atrapada en el monte del purgatorio, pero espero retomar su lectura y alcanzar por fin el paraíso.