¡Saludos desde la biblioteca!
Los
libros nos muestran historias fascinantes, nuevos mundos y también
la posibilidad de vivir otras vidas. Pero algunos de ellos, no solo
guardan una historia dentro de él, sino que el propio libro ha
creado su “leyenda” por ser lo que es. A continuación, os
mostraré dos de los conocidos títulos que se han hecho famosos no
solo por el increíble relato que nos ofrecen.
El
sabueso de los Baskerville – Arthur Conan Doyle
Se
trata de las historias más conocidas protagonizadas por el
inimitable detective Sherlock Holmes y su inseparable compañero, el
Dr. Watson. Nuestros queridos amigos son requeridos para investigar
los extraños crímenes que acechan a la familia Baskerville, sobre
la cual dicen, pesa una maldición. El culpable de los asesinatos
parece ser un negro y enorme perro, que no se parece en nada a los
vistos por cualquier otro ojo humano. Luchando contra la
superstición, descubrirán oscuras venganzas en un escenario de lo
más siniestro.
La
historia más allá del libro se trata de una afirmación llevada a
cabo por el británico Rodger Garrick-Steele, el cual
afirma que Doyle, no solo plagió dicha obra de un amigo sino que lo
envenenó hasta la muerte para ocultarlo. La noticia saltó hace ya
unos años, y el susodicho lo deja reflejado en un manuscrito llamado
“La casa de los Baskerville” el resultado de once años de
investigación.
Cuenta
que el verdadero autor de “El sabueso de los Baskerville” fue su
buen amigo Bertram Fletcher Robinson, periodista de profesión y cuyo
certificado de defunción afirma que murió a los 36 años afectado
de fiebres tifoideas. La historia paralela, y que afirma como
verdadera Garrick-Steele, cuenta que murió envenenado por láudano,
cuya sintomatología se asemeja a la causada por el tius. Como muchos
sabréis, Conan Doyle era médico, y eso le daría conocimiento
suficiente para saber las dosis necesarias en el hipotético caso que
nos presenta. La encargada de administrarle el veneno no era otra que
la mujer del propio Robinson, ya que ésta mantenía una relación
íntima con Doyle, y por lo tanto, también le interesaba deshacerse de su marido.
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| Habrá que llamarlos para que nos cuenten |
¿Rocambolesco?
Un rato largo. La primera vez que lo leí, no me lo podía creer.
Pero así es; incluso se pidió la exhumación del cadáver de
Robinson para su investigación. Aunque siempre quedará esa ínfima
duda, lo cierto es que Doyle admitió la intervención de Robinson
en su obra, en la cual había actuado de inspiración. En la primera edición había
una dedicatoria para su amigo, aunque creo que en ediciones
posteriores se retiró. Pero de ahí a envenenarlo por copiársela entera...
En fin, solo Sherlock Holmes sería capaz de esclarecer este embrollo.
El
misterio de Pale Horse – Agatha Christie
Se
trata de un libro de la famosa escritora Agatha Christie donde se
suceden una serie de muertes aparentemente naturales. Sin embargo, el
escritor Mark Easterbrook poco a poco se ve envuelto en esta macabra
espiral y se da cuenta de que hay alguno que siempre ganaban algo con
esas muertes. Asimismo, los nombres de los fallecidos aparecían en
una lista escrita por el reverendo, antes de que acabaran con su
vida.
Debido
a esta novela se dio a conocer de forma masificada los efectos del
veneno talio en los seres humanos. Sus síntomas son confusos, por lo
que es difícil su diagnóstico. De inicio puede parecer una gripe,
pero luego se desencadenan otros síntomas como dolores articulares,
caída del cabello, fallos respiratorios y parálisis, entre otros.
Su acción es rápida por lo que requiere una intervención
inmediata.
En
1976, año de la muerte de Christie, llegó al hospital Hammersmith
de Londres una joven procedente de Qatar y aquejada de una extraña
enfermedad que cada día la debilitaba más. Gracias a la lectura del
libro, una enfermera de dicho hospital comentó a los doctores que
los síntomas de la joven se asemejaban a los descritos en “El
misterio de Pale Horse”. Estos realizaron las pruebas pertinentes,
y encontraron el temido sulfato de talio en su organismo.
Investigaciones posteriores descubrieron que los padres habían
estado usando dicha sustancia para matar cucarachas.
Pero
no todo es positivo, en la otra cara de la moneda encontramos a
Graham Young, que en 1971 usó el talio para envenenar a sus
compañeros de trabajo mezclándolo con el café. Se dice que leyó
el libro de Christie de donde sacó la inspiración. También se
encontró un ejemplar en la casa de George Trepal, condenado por usar
el mismo veneno en sus vecinos.
Y así es como a algunos libros se le adhieren historias que nunca se imaginaron, algunas de ellas, que jamás hubieran deseado. Algunas verídicas, y otras...bueno, otras que, como dije, necesitarían al mejor detective del mundo para desvelar la verdad.







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